Información:

Autor:
 Javier Martínez Fernández
Publicación:
 Diciembre 2005
Colección:
Cuadernos

Permítanme formular sin más dilación el reto que tengo en mente. Uno de sus nombres es “liberalismo”, y para ser breve, entiendo por ese nombre lo que el filósofo Alasdair MacIntyre llama también “liberalismo” en sus trabajos, especialmente en Whose Justice? What Rationality ? . Es (con su contrapartida económica, el capitalismo) el sistema dominante de creencias en los niveles político, económico y cultural­, que ha sobrevivido en el mundo después de la caída del comunismo (excepto, quizás, en los países islámicos). Y considero que este sistema de creencias es un peligro de primer orden para la libertad de la Iglesia y para el futuro del mundo. En cierto sentido, es un peligro que podría demostrar ser peor que el comunismo, porque se enmascara, permanece oculto, y por esa razón no crea resistencias. Bien pudiera ocurrir que el liberalismo llegara a tener éxito donde el comunismo ha fracasado, es decir, en destruir a la Iglesia como pueblo real con una cultura y una tradición, y en vaciar al cristianismo de su sustancia humana.

En lugar de “liberalismo” podríamos decir, refiriéndonos con generalidad al mismo fenómeno , la “Ilustración”, o la “modernidad”. Estos nombres designan el ideal de un mundo que sería completamente humano domesticando primero, y después rechazando y sustituyendo, el mundo cristiano. El mismo MacIntyre ha hablado de la cultura de la Ilustración como de “la cultura precedente”. Queda como una de las “tres versiones rivales” de la indagación moral y la filosofía, pero queda cada vez más como el único lenguaje de la cultura oficial. En realidad es precisamente el sustrato necesario para entender la cultura en la que de hecho vivimos, que más bien podría ser caracterizada como la herencia de Nietzsche. Ya que MacIntyre ha demostrado también que, con toda su apelación a la razón universal, la cultura de la Ilustración es únicamente una tradición más, nacida de circunstancias particulares en la historia del cristianismo europeo. Además, es una tradición que: 1) enmascara, y sobre todo ante sí misma, su carácter de tradición; 2) es constitutivamente intolerante, entre otras razones, como necesaria consecuencia de la falta de conciencia de su carácter tradicional; 3) con todo su predicamento y poder como cultura oficial en lo que fue una vez el mundo cristiano, es ya una cultura intelectualmente muerta, porque crea un tipo alienado de humanidad, se desintegra a sí misma, y está obligada a disolverse a sí misma en nihilismo. De hecho, su triunfo coincide con su destrución.

Nº de Páginas: 108 | Medidas: 155 x 215 cm | Lengua: Castellano Encuadernación: Rústica | ISBN13: 978-84-934760-0-7                                     Traducción: Sebastián Montiel. | Precio: 8,00 €

 

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